{"id":1017,"date":"2021-03-08T20:16:19","date_gmt":"2021-03-08T23:16:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.usp.br\/alterjor\/?p=1017"},"modified":"2021-03-08T20:16:19","modified_gmt":"2021-03-08T23:16:19","slug":"agonia-del-teatro-y-la-cultura-de-brasil-en-tiempo-de-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/?p=1017","title":{"rendered":"AGON\u00cdA DEL TEATRO Y LA CULTURA DE BRASIL EN TIEMPO DE PANDEMIA"},"content":{"rendered":"<p>Por\u00a0<a href=\"http:\/\/lattes.cnpq.br\/4043302642328119\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mauro Baptista Vedia<\/a>.<\/p>\n<blockquote><p><em>La iglesia, el centro esp\u00edrita, el centro de umbanda o candombl\u00e9, el monasterio budista, la sesi\u00f3n xam\u00e1nica, tienen en Brasil una importancia central en el cotidiano de la sociedad brasile\u00f1a. Son un pilar, son la base de la sociedad. Esta es la base de vida social, espiritual y religiosa, que\u00a0 la cuarentena y el distanciamiento social quiebran con violencia. \u00bfQu\u00e9 puede pasar al suprimir, suspender o modificar en su esencia la actividad espiritual y religiosa en un pa\u00eds que es un barril de p\u00f3lvora y atraviesa uno de los peores momentos de su historia?<\/em><\/p><\/blockquote>\n<div class=\"wp-block-column\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"wp-block-column\">\n<div class=\"wp-block-column\">\n<p><strong>Escena 1.\u00a0 S\u00e3o Paulo, Brasil, Mayo de 2010.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cMauro, te llamo para avisarte que Pampolini tuvo un AVC y est\u00e1 internado en el CTI \u201d, me dijo Ana, la ex mujer de mi amigo actor.<\/p>\n<p>\u201cNo lo puedo creer. Qu\u00e9 pas\u00f3?\u201d<\/p>\n<p>\u201cVolvi\u00f3 del teatro, se sinti\u00f3 mal y se fue a dormir.\u201d<\/p>\n<p>\u201cQue locura. Estuve con \u00e9l el mes pasado. Estaba bien\u201d<\/p>\n<p>\u201cS\u00ed claro, est\u00e1 en el Hospital Samaritano. Por si quer\u00e9s ir a verlo.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1 consciente?\u201d<\/p>\n<p>\u201cNo! Est\u00e1 sedado, en el CTI, entubado, inconsciente.\u201d<br \/>\n\u201cInconsciente\u2026 Entubado\u2026?\u201d<\/p>\n<p>\u201cS\u00ed.\u201d<\/p>\n<p>Pampolini, mi gran amigo, mi actor favorito. Entubado. EN\u2026TU\u2026BA\u2026DO, pens\u00e9, mientras colgaba el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Hoy, 10 a\u00f1os despu\u00e9s, quien agoniza, y est\u00e1 \u201centubada\u201d, con respirador artificial, es la cultura brasile\u00f1a. Desde la ca\u00edda de la presidenta Dilma Rousseff, el cine, el teatro, los museos, sufren enormes cortes en el presupuesto. El gobierno del presidente Jair Bolsonaro elimin\u00f3 el ministerio de Cultura y lo transform\u00f3 en una secretaria. Inoperante, sin poder, la secretaria de\u00a0 cultura no funciona. El financiamiento del cine y el audiovisual est\u00e1 paralizado hace un a\u00f1o y medio. El teatro sobreviv\u00eda razonablemente bien en el Estado de Sao Paulo, gracias a financiamientos municipales y a la red SESC de centros culturales y sociales.<\/p>\n<p>El Covid 19 fue una pu\u00f1alada mortal a una cultura que ya ven\u00eda golpeada y ten\u00eda baja inmunidad. La gente que vive del teatro y del audiovisual est\u00e1 encerrada en su casa, de vacaciones forzadas. Las autoridades dicen que los espect\u00e1culos teatrales pueden volver reci\u00e9n en enero del 2021 y\u00a0 con enormes restricciones para el p\u00fablico y los artistas.<\/p>\n<p>Desde el fat\u00eddico d\u00eda 15 de Marzo, un domingo, Brasil vive un clima de caos e histeria colectiva. Hoy, dos meses despu\u00e9s, Brasil sigue en cuarentena, m\u00e1s o menos radical, dependiendo de la regi\u00f3n. El arte y su cultura agonizan, aplastados por el Covid-19. Todo deseo, toda pulsi\u00f3n art\u00edstica se ha trasladado a la televisi\u00f3n, a las pantallas de los celulares y computadores. Ver films y series online parece ser lo que resta en esta \u201cnueva normalidad\u201d.<\/p>\n<p>Sumado a la crisis del Covid 19, hay en Brasil un clima de enorme inestabilidad pol\u00edtica, de caos c\u00f3smico, que aumenta d\u00eda tras d\u00eda. Empez\u00f3 en 2013 con las manifestaciones contra el gobierno del PT por un transporte colectivo gratuito, sigui\u00f3 con la reelecci\u00f3n de Dilma Rousseff en 2014 y la posterior campa\u00f1a de los medios de comunicaci\u00f3n y de varios partidos opositores para derribar su gobierno; aument\u00f3 con el\u00a0<em>impeachment<\/em>\u00a0de la presidente y con el gobierno provisorio y casi ilegal de Michel Temer, con la prisi\u00f3n arbitraria de Lula, con la surreal pu\u00f1alada a Bolsonaro, con las peleas dentro de la izquierda\u00a0 y con la elecci\u00f3n de un gobierno reaccionario y ca\u00f3tico, encabezado por el ex capit\u00e1n Jair Bolsonaro. En su biograf\u00eda, el general y ex presidente de la dictadura, el general Geisel calific\u00f3 a Bolsonaro como un mal militar.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-pullquote\">\n<blockquote><p>El teatro que el brasile\u00f1o realmente valoriza tiene pocos puntos en com\u00fan con el teatro narrativo y dram\u00e1tico que la cultura rioplatense aprecia.<\/p><\/blockquote>\n<\/figure>\n<p>A ese panorama ca\u00f3tico se suma el Covid 19 y la \u201chisteria interminable\u201d de la prensa.\u00a0 La inestabilidad del gobierno s\u00f3lo aumenta; ya se habla abiertamente del\u00a0<em>impeachment\u00a0<\/em>del presidente como una posibilidad real. Hay conflictos constantes dentro del gobierno, peleas frontales entre el presidente Bolsonaro y los gobernadores de estados como Sao Paulo, Rio de Janeiro. Un personaje siniestro y oscuro, antes aliado de Bolsonaro, es hoy su principal rival: Sergio Moro. Pero de este Darth Vader de la pol\u00edtica brasile\u00f1a nos ocuparemos en el pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al Covid 19, Bolsonaro encabeza el movimiento para dejar las cuarentenas y retomar la actividad econ\u00f3mica. Claro que a su manera: de forma ca\u00f3tica, lumpen, agresiva, incitando manifestaciones contra el parlamento. La izquierda brasile\u00f1a, en su peor momento en d\u00e9cadas, est\u00e1 a favor de la cuarentena y el distanciamiento social, sin cr\u00edticas a las pol\u00edticas de la OMS, a pesar de los evidentes da\u00f1os a la clase trabajadora. Las pol\u00edticas del ministro de Econom\u00eda, Paulo Guedes, son poco solidarias con los trabajadores y con los peque\u00f1os empresarios. Hasta ahora la ayuda al trabajador se limita a unos 110 d\u00f3lares durante tres meses, para aquellos trabajadores desempleados, que no hayan ganado m\u00e1s de 3.450 d\u00f3lares en el a\u00f1o de 2018, seg\u00fan la declaraci\u00f3n de renta de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>En S\u00e3o Paulo, estamos en cuarentena. M\u00e1s all\u00e1 de los 30 por ciento de votantes fieles a\u00fan a Bolsonaro, pienso que gran parte de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a no hace cuarentena porque le es imposible. Es gente que vive hacinada y que vive al d\u00eda, que tiene que salir a la calle a rebuscarse para no morir de hambre. Nunca, como hoy, las categor\u00edas de izquierda y derecha estuvieron tan confusas, producto de la intensificaci\u00f3n de la globalizaci\u00f3n que trajo la pandemia. Hoy los principales opositores a Bolsonaro,\u00a0 tambi\u00e9n se ubican en la derecha pol\u00edtica: Jo\u00e3o Doria, gobernador del Estado de Sao Paulo, Wilson Witzel, gobernador de R\u00edo de Janeiro y el ex ministro Sergio Moro. Calificar Doria y Witzel como m\u00e1s al centro por ser favorables a la cuarentena ser\u00eda muy ingenuo. Son apenas precavidos, astutos. Witzel practica una pol\u00edtica tan homicida en relaci\u00f3n a los derechos humanos como la de Bolsonaro. La polic\u00eda en Rio de Janeiro entra ahora en las favelas y las comunidades pobres con licencia para matar, una constante hist\u00f3rica de Brasil, ahora practicada sin tapujos y sin dobles discursos. Jo\u00e3o Doria, un empresario de familia rica, disminuy\u00f3 brutalmente el financiamiento para la cultura y el arte en el Estado de Sao Paulo. Doria es capaz de privatizar el agua, los parques y todos los patrimonios p\u00fablicos imaginables. Bolsonaro se diferencia de Doria y de Witzel, ambos cuadros muy inteligentes y\u00a0 preparados, por su brutalidad, por su estilo tosco y agresivo, ajeno a toda liturgia de la buena pol\u00edtica. Por alguna raz\u00f3n no tan obvia, \u201cJair\u201d es hoy en Brasil el principal opositor de las pol\u00edticas de cuarentena, alertando que eso va a traer hambre, saqueos y caos social.<\/p>\n<p>Brasil es un pa\u00eds donde se vive, se ama y se odia en la calle, al aire libre, en pleno sol. Sin distanciamiento de ning\u00fan tipo. Esta cuarentena es todav\u00eda mucho m\u00e1s cruel para el\u00a0<em>\u201cpa\u00eds tropical, aben\u00e7oado por Deus\u201d (<\/em>palabras del gran m\u00fasico Jorge Benjor) que para pa\u00edses como Uruguay y Argentina. Este es un pa\u00eds que se caracteriza por las aglomeraciones, por las multitudes, por las actividades al aire libre. Carnaval, todo tipo fiestas populares, comida callejera, shows de m\u00fasica, teatro, todo es en la calle, en general bajo un sol fuerte y radiante. Aqu\u00ed hay gente dem\u00e1s, todo est\u00e1 siempre lleno, suele haber m\u00e1s personas que espacio. El truco para adaptarse y sentirse brasile\u00f1o es aprender a estar apretado, sudado y estrujado, rodeado de decenas, centenas o miles de personas, de todas las clases sociales. El brasile\u00f1o promedio tiene terror a la soledad; no sabe estar s\u00f3lo, no convive bien con la melancol\u00eda. El brasile\u00f1o valoriza hacer cosas, estar siempre en movimiento, enfrentar los problemas, con poca rebeld\u00eda pol\u00edtica, pero mucha fe religiosa. Una vida as\u00e9ptica y de distanciamiento social, es una realidad mortal para el brasile\u00f1o, acostumbrado a abrazar, besar, tocar, hablar alto. La tal \u201cnueva normalidad\u201d plantea no un desaf\u00edo enorme para la vida cultural y social brasile\u00f1a, sino un cambio brutal, que va contra la esencia de Brasil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>Escena 2.\u00a0 S\u00e3o Paulo, Mayo de 2010. Continuaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cQue pas\u00f3? Pampolini es tan joven. 40 y pocos a\u00f1os\u201d, pregunto.<\/p>\n<p>\u201cViste la panza que ten\u00eda? Estaba m\u00e1s gordo que nunca!\u201d<\/p>\n<p>\u201cEs verdad. Estaba tomando mucho.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEra una bomba en potencia.\u201d<\/p>\n<p>\u201cMir\u00e1, yo, me estoy yendo a Uruguay. Reci\u00e9n estren\u00e9 una obra. Fueron dos meses de ensayos intensos, jornadas de ocho horas, un d\u00eda libre por semana. Estoy reventado. Vuelvo en una semana. Prefiero verlo despu\u00e9s, cuando se est\u00e9 recuperando.\u201d<\/p>\n<p>\u201cTranquilo Mauro. And\u00e1 en paz. \u00c9l sabe lo mucho que t\u00fa lo quer\u00e9s.\u201d<\/p>\n<p>\u201cA la vuelta lo veo.\u201d<\/p>\n<p>Nunca m\u00e1s vi a mi amigo Osmar Pampolini. El \u201cgordo\u201d, como lo llam\u00e1bamos, muri\u00f3 al sexto d\u00eda de estar internado. En aquella \u00e9poca, era el mejor amigo que ten\u00eda en el teatro brasile\u00f1o. Cuando, una semana despu\u00e9s, aterric\u00e9 en el aeropuerto, volviendo de Montevideo, era el d\u00eda del velorio y entierro. Mientras yo bajaba del avi\u00f3n, Pampolini era incinerado y, espero, sub\u00eda a la eternidad. El velorio fue r\u00e1pido, de pocas horas. Velorio\u00a0<em>express<\/em>, como se usa hoy.\u00a0<em>\u201cA fila anda\u201d<\/em>, traducci\u00f3n \u201cla cola se mueve\u201d, es una expresi\u00f3n brasile\u00f1a fatalista y pragm\u00e1tica. En un pa\u00eds con much\u00edsima gente, que en las ciudades grandes y medianas sufre con superpoblaci\u00f3n, p\u00e9sima distribuci\u00f3n de renta y\u00a0 falta de infraestructura b\u00e1sica (salud, vivienda, transporte), la vida humana vale poco.<\/p>\n<p>Un tiempo despu\u00e9s supe que fue un velorio trist\u00edsimo, intenso, lleno de gente. Pampolini, o Pampo, como tambi\u00e9n era llamado en el mundo del teatro y del cine paulista, era una persona muy querida. Durante a\u00f1os, su muerte me tortur\u00f3.\u00a0 Pampolini era un actor histri\u00f3nico, lleno de talento, carente de t\u00e9cnica y de disciplina. Carism\u00e1tico, divertido,\u00a0 alcoh\u00f3lico, h\u00edper sensible y\u00a0<em>\u201cputanheiro<\/em>\u201d. De origen humilde, le fue bastante bien como actor. Acostumbrado a no tener dinero, el relativo \u00e9xito llev\u00f3 a Pampolini a comer sin parar, a tomar mucho alcohol, a gastar mucho en prostitutas y otras \u201ccosas m\u00e1s\u201d hasta que el cuerpo, dijo basta. Una noche se sinti\u00f3 mal, tuvo un gran dolor de cabeza y en lugar de ir al hospital, se fue a dormir. Cuando se despert\u00f3 al otro d\u00eda, ya perd\u00eda 3 a 0.\u00a0 Al querer entrar en el taxi, cay\u00f3 desmayado. Nunca m\u00e1s se despert\u00f3.<\/p>\n<p>Pampo, el gordo, ten\u00eda una caracter\u00edstica genial, t\u00edpica de algunos actores instintivos. En la vida cotidiana, Pampo hac\u00eda todo bastante mal. Era melanc\u00f3lico, lloroso, lento, depresivo. Pero cuando se sub\u00eda a un escenario teatral o cuando filmaba, se transformaba y de repente, hac\u00eda todo bien. Su muerte me hizo ir a varias iglesias a rezar y a pedir perd\u00f3n por no haber ido al entierro. La \u00faltima vez que estuvimos juntos, en una casa vieja con una\u00a0 azotea grande que hab\u00eda alquilado, charlamos durante horas y tomamos medio litro de whisky. Para m\u00ed fue una velada de excesos. Para \u00e9l, era una rutina.<\/p>\n<p>Hoy, diez a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Pampolini, el teatro y el cine brasile\u00f1o, sufren, agonizan, suspendidos en el tiempo,\u00a0 como \u00e9l mismo agoniz\u00f3 en el CTI. Mientras, la comunidad teatral y art\u00edstica resiste y se manifiesta en eventos en redes online, con lecturas de textos, con obras transmitidas en vivo o gravadas y debates. El teatro que el brasile\u00f1o realmente valoriza tiene pocos puntos en com\u00fan con el teatro narrativo y dram\u00e1tico que la cultura rioplatense aprecia. Tanto una elite cultural como el llamado \u201c<em>pov\u00e3o\u201d\u00a0<\/em>(expresi\u00f3n brasile\u00f1a para designar al \u201cgran pueblo\u201d, la gran masa de desheredados), prefieren otro tipo de teatro: menos narrativo, m\u00e1s sensorial, m\u00e1s del momento presente, m\u00e1s irracional. Pienso que hay una conexi\u00f3n profunda, cultural, social y espiritual, entre dos tipos de teatro, el experimental y elitista, y el popular, el de las ceremonias religiosas y espirituales. La \u00e9lite cultural brasile\u00f1a (la cr\u00edtica y un p\u00fablico especializado) prefiere un teatro pl\u00e1stico, sensorial, que poco cuenta una historia y busca la inmersi\u00f3n de p\u00fablico en un ritual de im\u00e1genes y emociones. Es un teatro experimental que privilegia lo visual y musical, de atm\u00f3sferas, de momentos. Un teatro de directores y de\u00a0<em>mise en sc\u00e8ne<\/em>,\u00a0 de escenograf\u00edas, de vestuarios y de luz, m\u00e1s que de actores y dramaturgia. Un teatro llamado \u201cp\u00f3sdram\u00e1tico\u201d. Un teatro opuesto al que reina en Argentina y Uruguay, un teatro de herencia m\u00e1s cl\u00e1sica, que cuenta buenas historias con actores interpretando personajes de forma realista, para un p\u00fablico consumidor de clase media, que valoriza un buen texto. El teatro valorizado en las tierras brasile\u00f1as es un teatro representado, por ejemplo, por los brasile\u00f1os Z\u00e9 Celso Mart\u00ednez Correa y Gerald Thomas o el norte americano Bob Wilson. En este teatro, el mundo representado en el escenario no tiene nada que ver con el mundo exterior visible, sino con lo oculto, con los sue\u00f1os y las pesadillas. Sexo, violencia y muerte predominan. Es un teatro muy arriesgado: puede ser insoportable o genial. En estas obras, el espectador tiende a involucrarse de cuerpo y alma en un ritual que busca la inmersi\u00f3n de los antiguos rituales religiosos.<\/p>\n<p>Hay una fuerte relaci\u00f3n entre el teatro posdram\u00e1tico con la forma en que el brasile\u00f1o participa de la cultura. En un show de m\u00fasica en Brasil, el p\u00fablico canta, baila, grita, habla permanentemente, en una comuni\u00f3n total con el o los artistas que est\u00e9n en el escenario. En Uruguay, la separaci\u00f3n entre artistas y p\u00fablico es radical. Me acuerdo un verano en La Paloma, hab\u00eda un show de rock uruguayo en la plaza y, me detuve para verlo, con una novia brasile\u00f1a. El grupo se mataba en el palco, dejaba todo. Mi pareja miraba fijo a la banda. En determinado momento, obligu\u00e9 a mi pareja a mirar al p\u00fablico: serio, callado, est\u00e1tico. Si la banda tocase Zeppelin, Piazzola, Wagner o Bach, la reacci\u00f3n visible de la gente, seria la misma. El cuerpo no se ve\u00eda afectado. Mi novia no lo pod\u00eda creer.<\/p>\n<p>Una obra fr\u00eda con un texto que diseque los mecanismos del capital sobre la sociedad es lo que menos interesa a este teatro brasile\u00f1o experimental. Lo mismo podr\u00eda decirse sobre un drama sicol\u00f3gico donde el h\u00e9roe individual enfrenta una sociedad injusta y al final triunfa o sucumbe. Por qu\u00e9? Por un lado, muchos piensan en Brasil que ese tipo de teatro que cuenta una historia, es realizado mejor por argentinos y uruguayos. Adem\u00e1s, ese teatro naturalista en Brasil tiene como gran rival las telenovelas, con una fuerza que no existe comparaci\u00f3n con Uruguay y Argentina. Pienso que hay razones m\u00e1s profundas para explicar esa predilecci\u00f3n por un teatro no narrativo.<\/p>\n<p>Me aventuro a afirmar que una de las razones por la predilecci\u00f3n por el teatro\u00a0 no narrativo, sensorial y irracional, es el fatalismo que el brasile\u00f1o tiene sobre su sociedad y su pa\u00eds. Hace ya bastantes a\u00f1os que el ciudadano brasile\u00f1o tiene la convicci\u00f3n de que\u00a0<em>\u201cBrasil n\u00e3o deu certo.\u201d<\/em>\u00a0Este pesimismo sobre Brasil est\u00e1 oculto por la gran vitalidad y espiritualidad del brasile\u00f1o, que afirma: \u201c<em>hay que vivir ahora y ya.\u201d<\/em>\u00a0Brasil como proyecto de naci\u00f3n y proyecto colectivo siempre fue algo imperfecto. La desigualdad social, herencia de la esclavitud, fue y es brutal. Es un pa\u00eds de castas, dif\u00edcil de entender,\u00a0 pero, muy obvio en sus estructuras de poder. Brasil es de cierta forma la India de Am\u00e9rica Latina, con sus islas de excelencia y sus islas de miseria. Frente a eso, el brasile\u00f1o piensa: \u201c<em>vamos a vivir el presente, vamos a disfrutar de la naturaleza, del amor, de la comida y la bebida. Y vamos a buscar consuelo en la vida religiosa y espiritual, que es lo \u00fanico que aqu\u00ed siempre funciona<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Es la vida religiosa y espiritual nos conecta con el otro teatro, el teatro de las grandes masas, con el que quiero cerrar este ensayo.\u00a0 Ese otro \u201cteatro\u201d, en el sentido\u00a0 amplio de la palabra,\u00a0 es el \u201cteatro\u201d de las ceremonias religiosas y espirituales, frecuentado por todas las clases sociales. Ese teatro religioso y espiritual tiene muchos puntos de contacto con el teatro pos-dram\u00e1tico y experimental al que me refer\u00eda.\u00a0 Algunos se deben preguntar, c\u00f3mo es posible relacionar un teatro experimental consumido por una elite cultural con las ceremonias religiosas populares?\u00a0 Como se conectan universos y p\u00fablicos tan diferentes? Explico.\u00a0 Cualquier ceremonia religiosa en Brasil, sea una misa cat\u00f3lica, protestante (ni que hablar evang\u00e9lica), o una sesi\u00f3n esp\u00edrita, o por ejemplo, una ceremonia de candombl\u00e9, de umbanda o una sesi\u00f3n xam\u00e1nica de ayahuasca, es un ritual donde la separaci\u00f3n entre quienes organizan el culto y los seguidores no es r\u00edgida. Un ritual donde la participaci\u00f3n es sensorial, emocional, en que los horarios de comienzo y fin son poco estrictos. De la misma forma que en Brasil un asado se prolonga durante horas, que una fiesta tiene una hora para comenzar (que nadie respeta) pero no tiene una hora para terminar, una ceremonia religiosa aqu\u00ed es una experiencia que dura horas. Suele ser un ritual donde a menudo las personas est\u00e1n api\u00f1adas, apretadas, sudadas, en contacto \u00edntimo con las otras, de toda clase social, color o edad. La iglesia, el centro esp\u00edrita, el centro de umbanda o candombl\u00e9, el monasterio budista, la sesi\u00f3n xam\u00e1nica, tienen en Brasil una importancia central en el cotidiano de la sociedad brasile\u00f1a. Son un pilar, son la base de la sociedad,\u00a0 que\u00a0 la cuarentena y el distanciamiento social quiebran con suma violencia.<\/p>\n<p>\u00bfQue puede pasar al suspender o modificar en su esencia la actividad espiritual y religiosa en un pa\u00eds que es un barril de p\u00f3lvora y atraviesa uno de los peores momentos de su historia?\u00a0 En un pa\u00eds donde el capitalismo es tan salvaje,\u00a0 las ceremonias religiosas cumplen una funci\u00f3n esencial de comuni\u00f3n, de sicoterapias popular y gratuitas, de ritual colectivo y armonioso. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con el teatro y el arte brasile\u00f1a en esta situaci\u00f3n de cuarenta y distanciamiento social?\u00a0 \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con este pa\u00eds y su gente, sin su arte, su cultura y sus religiones? S\u00f3lo me resta terminar con una expresi\u00f3n popular brasile\u00f1a, que me parece la m\u00e1s adecuada a este momento y que pronuncio con total esperanza, con la convicci\u00f3n de que vendr\u00e1n d\u00edas mejores: \u201cs\u00f3 Deus sabe.\u201d<\/p>\n<div class=\"wp-block-column\">\n<div class=\"wp-block-group\">\n<div class=\"wp-block-group__inner-container\">Publicado originalmente na\u00a0<a href=\"https:\/\/extramurosrevista.org\/agonia-del-teatro-y-la-cultura-de-brasil-en-tiempo-de-pandemia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Revista Extramuros<\/a>, em janeiro de 2021.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Mauro Baptista Vedia. La iglesia, el centro esp\u00edrita, el centro de umbanda o candombl\u00e9, el monasterio budista, la sesi\u00f3n xam\u00e1nica, tienen en Brasil una importancia central en el cotidiano de la sociedad brasile\u00f1a. Son un pilar, son la base de la sociedad. Esta es la base de vida social, espiritual y religiosa, que\u00a0 la cuarentena [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":838,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[103,136],"tags":[137,138,149,92,190],"class_list":["post-1017","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colunistas","category-ensayo","tag-colunistas","tag-ensayo","tag-mauro-baptista-vedia","tag-pandemia","tag-teatro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1017"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1017\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1018,"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1017\/revisions\/1018"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/838"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alterjor.eca.usp.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}